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Éxito de la convocatoria de la FNFF

Varios cientos de personas se dieron cita en la noche del tres de diciembre para rendir juntos su sincero homenaje a la figura del Caudillo Francisco Franco Bahamonde. No se trataba de un acto del pasado sino del presente en acción, como recogía el telón de fondo con el lema “Abrazando el futuro”.

 

Tras la ceremonia religiosa, más de trescientas personas se reunieron en un restaurante de El Pardo. Allí tuvo lugar la presentación del acto, que se inició con la proyección de un vídeo. Le siguió el himno nacional de España, cantado por muchos de los asistentes. A continuación de la cena, comenzó la entrega de Diplomas a las Damas y Caballeros de Honor de la FNFF:

Enviaron un testimonio grabado el Excmo. Sr. D. José Utrera Molina, el Excmo. Sr. D. Antonio Vallejo Zaldo y el Excmo. Sr. D. Ricardo de la Cierva y Hoces que, por razones de salud, no pudieron estar presentes. En el capítulo In memoriam se entregaron las distinciones de los familiares del Excmo. Sr. Capitán General D. Agustín Muñoz Grandes, el Excmo. Sr. Teniente General D. Juan Yagüe Blanco, el Excmo. Sr. D. Pedro González-Bueno y Bocos,  el Excmo. Sr. D. Gonzalo Fernández de la Mora, el Excmo. Sr. D. Joaquín Gutiérrez Cano y el Excmo. Sr. D. Juan Luis Calleja González-Camino. Recogieron en persona su Diploma, de la mano de la Duquesa de Franco, el Excmo. Sr. D. Blas Piñar López, Excmo. Sr. D. Agustín Castejón Roy,  Excmo. Sr. D. Antonio Gibello García y el  Excmo. Sr. D. Miguel Bernad Remón.

 

Entre las intervenciones destacar la de Blas Piñar, que fue muy aplaudido y ovacionado; la de Mª Eugenia Yagüe, en representación de la Fundación que lleva el nombre de su padre; la de Agustín Castejón Roy, que defendió la siembra del Frente de Juventudes; también habló la hija de Joaquín Gutiérrez Cano y el hijo de Pedro González-Bueno que resaltó la figura de su padre que inició la transformación de España ya durante la guerra.

 

El acto terminó con unas elocuentes palabras del vicepresidente ejecutivo de la Fundación, Jaime
Alonso, quién subrayó la capacidad de futuro que tiene un pasado en su proyección sobre el presente. Glosó el enfrentamiento entre los dos totalitarismos hegelianos que ensangrentó el siglo XX y la victoria de Franco que supo construir un sistema basado en la persona, en el hombre como portador de valores eternos. Terminó haciendo un llamamiento a que la Fundación Nacional Francisco Franco se convierta en un referente, un centro de formación e información que alimente, en hechos y palabras, a las juventudes destinadas a forjar el futuro de una nueva España, unida, grande y libre que sepa ocupar su lugar en el concierto internacional. También tuvo palabras cariñosas para sus colaboradores y cuantos se esfuerzan en la tarea de reconstrucción de la FNFF.

Intervención de Blas Piñar

Queridos amigos:

Quizá os extrañe que comience hablando de Filología. Lo explicaré. No soy un filólogo, pero sí un aficionado. Me gusta buscar y conocer las raíces de las palabras, porque las palabras son el vehículo que transporta y a la vez transmite las ideas. Pues bien; la revolución cultural que nos invade utiliza como uno de sus instrumentos más útiles, para conseguir un cambio de la mentalidad y de la conciencia, un método: que las palabras transporten y transmitan ideas no solo distintas sino contrarias a las que son propias de su raíz. Así ocurre, entre muchas, con libertad, reconciliación y mal menor.

La palabra libertad, que emplean libertinos, liberales y libertarios, encubre a los liberticidas.

 

La palabra reconciliación, es una máscara con la que se disfrazan los que no quieren reconciliarse y aspiran a la revancha.

La palabra mal, edulcorada como mal menor, conduce, mediante el voto en las elecciones, al mal absoluto, carente de soluciones simplemente humanas.

Hay, sin embargo, raíces tan fecundas que producen frutos buenos, pero distintos. Decimos “yo creo”, cuando conjugamos el verbo “creer”; pero también decimos  “yo creo” cuando nos referimos al verbo crear. Algo parecido sucede con el “yo fundo”, que puede corresponder al verbo “fundar” o al verbo “fundir”.

De la reflexión gramatical que acabo de hacer, se deduce lo siguiente: que aquí se hace visible (no en balde nos reunimos en  “EL Faro”) una entidad que surgió no solo como recuerdo de Franco y de su obra, sino como estímulo de cara al futuro; una entidad que entrecruza cuatro verbos: creer, crear, fundar y fundir.

 

 Se trata de un acto creativo de fe, de colocar lo creado sobre la solidez de un fundo o finca y de fundir, fusionando, lo que se halla disperso.

La Fundación Nacional Francisco Franco crea, funda y funde porque cree con fe y la manifiesta con obras, ya que la fe sin obras, como dice el Apóstol Santiago, es una fe muerta, al igual que la acción sin doctrina, en frase de José Antonio, es pura barbarie.

Por eso, quiero recordar a quienes han sido vicepresidentes ejecutivos de la Fundación,  Joaquín Gutiérrez Cano, Enrique Thomás de Carranza, Jesús Ruiz Molina y Félix Morales Pérez, todos ellos bajo la presidencia de Carmen Franco, que nos preside y nos honra con su presencia. Para aquellos que ya han fallecido os pido una oración y para la hija del Caudillo un aplauso.

 

A la Fundación se debe en gran parte, que 36 años después continúe vivo, a pesar de todo, (y comprendéis a que todo me refiero), lo que Franco hizo, lo que Franco dijo y lo que de Franco se dijo. Se trata de una figura excepcional, que traspasa las fronteras y ante la cual, por lo que ideológicamente significa, no se es indiferente, y se le aplaude o se le increpa. Nosotros, que no le silenciamos y que tampoco falseamos la historia, estamos entre los que no solo le recordamos sino que alzamos públicamente la voz para defenderle y elogiarle. Nosotros nos proclamamos franquistas porque a Franco le debemos mucho y como escribiera Churchill “solo pensó en España y en los intereses de los españoles.” Así lo prueba su inolvidable testamento.

Quiero agradecer a la Fundación, a quienes se hallan al frente de la misma y muy especialmente a Jaime Alonso y a Ricardo Alba, que fueron colaboradores eficaces del que os está hablando, este nombramiento.

Por mi fidelidad a Franco, que juré con la mano sobre la Biblia y ante una Cruz, he sido atacado de una forma cruel o con un silencio mediático que solo con la ayuda de Dios he podido soportar y ofrecerle. Hoy, este nombramiento es una compensación que respalda a la conciencia que tengo, aunque parezca una redundancia, de haber sido y seguir siendo fiel a mi fidelidad.                                      

No sé lo que ocurrirá con el Valle de los Caídos. No puedo ocuparme del tema. Solo quiero decir tres cosas:

Primero.- que en  la Basílica, como símbolo de reconciliación, Franco está enterrado y abraza a los españoles que combatieron en la guerra.

Segundo.- que por encima de ellos una Cruz de granito, con su brazo horizontal los cubre y con su brazo vertical se remite al juicio de Dios, que se hizo hombre con el deseo de redimir a todos. Y

 Tercero.- que si el Frente Popular hubiera ganado la guerra no existiría un monumento laico a la reconciliación.

 Termino trayendo a la memoria unos versos que leí no sé  donde y que ahora pongo en boca de Franco:

“DESPUES DE MI MUERTE, EL ROSAL QUE PARECÍA SECO, DARÁ NUEVAS ROSAS EN MEMORIA MÍA”    
 
Imágenes del acto
 
 
 
 
 
 
               
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 


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