Heroica Defensa y Liberación de Oviedo: 17 de octubre de1936
José Alfredo García Fernández del Viso
Han pasado 75 años desde el inicio de la Cruzada, el movimiento de Liberación Nacional, nacido genuinamente entre las más profundas entrañas de nuestra nación española. Dicho Movimiento ha estado jalonado por multitud de episodios heroicos, de verdadera Resistencia Nacional. Sin lugar a dudas, uno de estos episodios es la Defensa de la ciudad de Oviedo realizada por valientes hombres con escasos recursos, teniendo en frente a batallones muy poblados con gran cantidad de armamento. Fruto de ello es la leyenda que jalona el escudo actual de la ciudad de Oviedo: Benemérita-Invicta-Heroica-Buena-Muy Noble y Muy Leal
El 17 de julio 1936 se sublevan las primeras unidades del ejército español al otro lado del Estrecho de Gibraltar, con Yagüe, militar falangista por antonomasia[1] a la cabeza.
La noticia empieza a discurrir rápidamente, cual manantial incesante, penetrando con toda la fuerza posible en la Península el día 18 de julio. En el caso de Asturias se da a conocer a través del diario socialista Avance en su edición del sábado 18 de julio. Ante ello numerosas capitanías, y zonas militares se lanzan con entusiasmo en su apoyo, intentando ser freno del proceso revolucionario que desde años atrás se estaba desarrollando en España, con más virulencia aún a raíz de la victoria del Frente Popular en febrero de 1936.
Asturias ya había protagonizado en el año 1934 un hecho de gravísimas consecuencias, con la llamada “Revolución de Asturias”, dónde se intentó llevar a la práctica la Revolución Bolchevique, mediante el saqueo de las propiedades privadas, de los centros religiosos y militares, para concluir con los primeros fusilamientos de religiosos, sólo por el mero hecho de ser seguidores de Jesucristo.
Sin embargo, aquel primer atisbo fue sofocado velozmente y causando las mínimas bajas, por el general de entonces a la vanguardia del Ejército español, Francisco Franco Bahamonde.
El devenir de la República hizo que aquellos hechos lamentables y trágicos, quedaran inmunes para muchos de sus inductores, lo que ayudó tremendamente para que el 18 de Julio prácticamente toda Asturias no apoyara el levantamiento Liberador de España, sino se mantuvieran en sus intenciones de implantar la dictadura del proletariado, “cueste lo que cueste”, según palabras de Largo Caballero.
En la Historia siempre existen héroes, y al igual que en sucesos similares como en Toledo encabezados por el general Moscardó en el Alcázar, Asturias también contó con hombres de fe y de principios, destacando los Héroes del Simancas en Gijón, o en el caso que nos ocupa los bravos defensores de Oviedo comandados por el coronel Aranda.
El coronel de Estado Mayor Antonio Aranda Mata retrasará su decisión de apoyo al Alzamiento hasta el 19 de Julio, para de esta forma conseguir varios objetivos; por un lado hacer creer a las autoridades republicanas que estaba con ellas, por otro evitar el reparto de armas entre la población ordenado desde Madrid y finalmente alejar a los mineros que rápidamente salieron a la defensa de Madrid. Pero para ello tuvo que soportar fuertes presiones, entre ellas las más vehementes fueron numerosas llamadas desde el Ministerio por parte de los coronoles Castelló y Miaja, así como del Teniente Coronel Saravia, requiriéndole para hacer entrega de las armas.
El coronel Antonio Aranda era conocido en Oviedo por su filiación liberal y desde luego próxima a las tesis republicanas, por lo que las autoridades asturianas no dudaban de su lealtad, aunque todo ello iba erosionándose con el paso de las horas ante su negativa para el reparto de armas. La situación era ya insostenible, con lo que hallándose en el Gobierno Civil le llegó un despacho telegráfico ordenándole efectuar la entrega, ante lo que se dirigió hacia el cuartel del Regimiento “Milán” para trasladar las órdenes.
Llegado a tal punto, el 18 de Julio a las cuatro de la tarde, convocó a todos los jefes de Cuerpo para trasmitirles que Oviedo se sublevaba “a favor del Honor y de la Patria”.
Ante ello se suman al Alzamiento los jefes de cuerpo de la guarnición, coronel Recas, tenientes coronoles Lapresa de la Guardia Civil y Ortega, así como el capitán de artillería Corujedo, mientras se oponía el comandante Ros.
La situación en Asturias no era la más ventajosa para un levantamiento militar, sin embargo el Coronel Aranda venía manteniendo desde hacía ya tiempo conversaciones con el conocido como “el Director” del Alzamiento Militar, el general Mola, entonces comandante militar de Navarra.
Por ello en vísperas del Alzamiento se agrupan en Oviedo por órdenes del coronel Aranda, unidades del Ejército a su mando; el Regimiento de Infantería “Milán”, con 400 hombres, una compañía de sesenta plazas destacada en Trubia, localidad donde se encontraba la Fábrica de Cañones, y un grupo de artillería de Montaña que contaba con cien artilleros.
Sin embargo más importantes que las unidades anteriores lo eran en aquellos momentos en Asturias las Fuerzas de Orden Público, consistentes en ocho compañías de la Guardia Civil y tres de Asalto. Todo ello completado por las tropas del Resguardo, con trescientos carabineros.
Por tanto; Aranda, consigue reunir en un tiempo record, a cerca de 3.200 hombres, en su mayoría militares, mientras el resto eran Guardia Civiles, para con el paso de los días sumarse entusiastas, varias escuadras de jóvenes falangistas.
Alzado en armas, Aranda rápidamente contacta con los coroneles Pinilla y Franco, siendo este último director de la Fábrica de Armas de Trubia encargándole la misión de defender la fábrica con todo vigor y dureza.
En la madrugada del día 20 de julio decenas de Guardias Civiles y una compañía de Infantería del “Milán” ocupan posiciones en los alrededores de Oviedo, mientras en la zona centro de la ciudad, concretamente en la Plaza de la Escandalera se daba lectura por otra compañía también perteneciente al “Milán”, al Bando dónde se declaraba el Estado de Guerra.
Rápidamente la noticia se propago por toda Asturias, intentando responder al Estado de Guerra cientos de mineros que desde las dos Cuencas Asturianas, la del Nalón y la del Caudal, se dirigen velozmente hacia Oviedo para intentar frenar el levantamiento militar. El cerco de Oviedo acaba de comenzar.
En los primeros momentos llegan malas noticias para el coronel Aranda, desoyendo sus órdenes la Fábrica de Armas se rinde ante la llegada de cientos de mineros. Lo que en un principio se había planteado como una sublevación rápida y fugaz, hace agua ante la resistencia interna de los seguidores Frente Populistas, apoyados de un modo notable por numerosos mineros, de los cuales varios grupos se dirigieron a defender la capital de España, pero muchos otros permanecieron dentro del territorio astur.
En cierto modo se desarrolla en Asturias, y más concretamente en Oviedo, una situación muy similar a la dada en el resto del territorio español, repartiéndose él mismo en dos zonas. Una de las regiones dónde sí triunfa el Alzamiento Nacional es en Galicia, sumándose sus cuatro Provincias al mismo. Así es como ante las noticias provenientes de Asturias, el comandante Ceano forma en Lugo una columna el día 28 de Julio, que tiene como misión liberar Asturias desde su vertiente Occidental.
La situación en la capital asturiana era angustiosa, el cerco sobre Oviedo por parte de los frente populistas es total, comenzando una resistencia heroica. El número de bajas entre los sitiados aumenta cada día, los alimentos escasean, al igual que las municiones, recordemos que la Fábrica de Armas está en poder de los sitiadores. A todo ello se suman ataques de la aviación republicana, los cuales aumentan más el número de víctimas, destacando el ascenso del mismo en la población civil.
Sin embargo la moral entre los sitiados es alta, saben que desde Galicia vienen en su ayuda liberando todo el occidente asturiano, por lo que la consigna es resistir, resistir hasta la extenuación, así es como se libra el primer gran combate en el frente de Oviedo, el “Combate de Olivares”,
El día 1 de agosto Ceano entra en la villa de Navia, le resta todavía un largo recorrido para llegar a Oviedo, conoce la tremenda resistencia que se encontrará en todo el trayecto por lo que de nuevo en Lugo se organiza una segunda columna al mando del teniente coronel Jesús Teijeiro Pérez.
Oviedo sufre un bombardeo aéreo el día 8 de agosto de vastas consecuencias, aprovechando él mismo grupos de milicianos para intentar entrar en la capital. Sin embargo las columnas gallegas llegan a Luarca, su avance es vertiginoso.
Toma el mando de las columnas Martín Alonso el día 12, prosiguiendo con su avance libertador, ya se encuentran en Trevías.
Al mismo tiempo columnas de nacionales hacen su entrada en Asturias desde León por el Puerto de Leitariegos, noticias que llegan a Oviedo, dónde la calamidad es incesante pero la moral se mantiene alta.
Prueba de ello es que Aranda el día 22 de agosto realiza una acción ofensiva, así los Defensores de Oviedo toman El Campón. Comienza a fraguarse la Leyenda de los “Defensores de Oviedo”.
A finales de agosto, concretamente el día 27, la columna gallega con el teniente coronel Teijeiro ya al frente rebasa La Espina, ya muy próximos a Oviedo, consiguiendo enlazar con la columna que penetró desde Leitariegos.
Sabiéndose próxima la llegada de las tropas nacionales, en Oviedo el último día del mes, es decir, el 31 de agosto se iza la Bandera Roja y Gualda en substitución de la tricolor republicana.
Comienza septiembre con una presión muy fuerte ejercida por parte de los sitiadores, sin embargo los defensores de la plaza lanzan un contraataque ocupando la zona conocida como “El Mercadín”. A las afueras de la ciudad, en San Estebán de las Cruces, el día 2 de septiembre se desarrollan varias escaramuzas.
Son días de zozobra, pasa el tiempo y las fuerzas de los frente populistas aumentan, se apoyan en fortísimos bombardeos sobre Oviedo, la ciudad se convierte en un mar de ruinas.
Las aguas de pozos y cañerías se contaminan, comienzan a aparecer casos de peste y de tifus, las muertes aumentan sin cesar.
Pero la columna de socorro entra en Cudillero el día 5, para a los dos días llegar a Pravia. Teijeiro sabedor de la situación de los defensores, se dirige a gran velocidad a su socorro, ya que los ataques Republicanos sobre Oviedo se recrudecen en los días siguientes, produciéndose avances del lado republicano.
Las noticias de la heroica y valiente defensa de Oviedo cruzan los márgenes astures, así es como Francisco Franco apremia a las columnas gallegas para que acudan al socorro de la capital asturiana. Por ello y ante el valor y virtudes mostrados por el coronel Aranda, a mediados de septiembre se le asciende a general.
Sin embargo el día 15 de septiembre Teijeiro libera Grado, ya se encuentra a muy pocos kilómetros de Oviedo, el avance es más costoso ya que las posiciones republicanas se refuerzan en los alrededores de la ciudad sabedores del avance imparable de las columnas gallegas. Así es como se desata sobre Oviedo el día 4 de octubre la gran ofensiva republicana, hasta 12 ataques consecutivos realizaron, siendo repelidos los mismos desde el interior de la ciudad, aunque los defensores se vieron obligados a replegarse en el casco urbano.
El día 13 de octubre, llegan las primeras columnas salvadoras al “Escamplero”, son en cierto modo las laderas más próximas a la capital asturiana. Todo el frente de Oviedo es bombardeado por la aviación nacional en apoyo de los defensores, el final se ve cerca.
Por fin, el 17 de octubre las Columnas Gallegas con el teniente coronel Teijeiro al frente toman contacto con los defensores de Oviedo, a través de un “pasillo” abierto desde Grado por el Escamplero.
El cerco queda roto.