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Visita del Papa: un aldabonazo en las conciencias
En los últimos veinte años, España ha recibido ocho veces la visita de Su Santidad, el Papa. Juan Pablo II estuvo en cinco ocasiones, en 1982, 1984, 1989, 1993 y 2003. En estas ocasiones, el Sumo Pontífice polaco manifestó su amor a España por su "fidelidad a la Iglesia y servicio a la misma, escrita en empresas apostólicas y en tantas grandes figuras" que "la defendieron en momentos difíciles". Subrayó que "la porción más numerosa de la Iglesia de Cristo habla hoy y reza a Dios en español". También recordó sus "reiteradas condenas del terrorismo perverso e injustificable que padecen los españoles" así como su "aliento y solidaridad hacia las personas que sufren el dolor que genera".
 

Su sucesor en la silla de San Pedro, Benedicto XVI, ha visitado España tres veces. En 2006, en el V Encuentro Mundial de las Familias, donde defendió el matrimonio de hombre y mujer como "una institución insustituible según los planes de Dios, y cuyo valor fundamental la Iglesia no puede dejar de anunciar y promover, para que sea vivido siempre con sentido de la responsabilidad y alegría". En 2010,  Benedicto XVI acudió a consagrar la Sagrada Familia y celebrar el Año Santo Compostelano. La Iglesia española recordó entonces que las peregrinaciones fueron "uno de los cauces de formación de la conciencia europea y de la configuración social y cultural de los pueblos de Europa". Este año 2011, el Papa acudió a la celebración de la Jornada Mundial de la Juventud.

JMJ 2011

De todas partes venían los jóvenes: Nigerianos, vietnamitas, noruegos, peruanos, estadounidenses, cubanos, brasileños, italianos, keniatas, franceses, chinos, irlandeses, españoles… Llegaron cruzando el mundo, durmiendo y alimentándose como podían. Llegaron con sus sonrisas, su alegría, sus oraciones. Se maravillaron de las procesiones españolas, quizás las mejores del mundo. 

Casi dos millones de almas escucharon al Papa, en la Cibeles y en Cuatro Vientos, bajo un sol de justicia y bajo la lluvia. Su actitud diáfana y limpia contrastaba con la de otros que dejan cubiertas de basura física y moral las plazas de Madrid. El Papa pidió respeto para los católicos: "No pocos jóvenes, por causa de su fe en Cristo, sufren en sí mismos la discriminación (...) Se les acosa queriendo apartarlos de Él, privándolos de los signos de su presencia en la vida pública". "Que nada ni nadie os quite la paz, no os avergoncéis del Señor". Y sus palabras fueron puestas a prueba por los anticlericales desfasados. La Puerta del Sol fue el escenario donde algunos iniciaron la caza de los cristianos, provocándolos, insultándolos, blasfemando y quemando símbolos religiosos. Los peregrinos no iban contra nadie y no cayeron en las provocaciones.

 
El pontífice indicó que "la crisis económica es también ética y, sin ella, la economía no puede funcionar" (...) "Aunque haya actualmente motivos de preocupación, mayor es el afán de superación de los españoles, con ese dinamismo que los caracteriza y al que tanto contribuyen sus hondas raíces cristianas".

La cuenta

Cálculos de la organización JMJ cifran en unos 50 millones de euros el coste del encuentro de los jóvenes con el papa Benedicto XVI, el 70 por ciento de los cuales (39,5 millones de euros) ha sido costeado por los peregrinos inscritos. El otro 30 por ciento han sido aportaciones dinerarias de empresas y donativos de particulares, detalló el director financiero de la jornada, Fernando Giménez Barriocanal, quien subrayó que la JMJ tendrá un "coste cero" para las administraciones. Para demostrar que no se ha "gastado ni un euro más de lo que se disponía", la organización ha hecho públicos los datos de ingresos y gastos auditados por la compañía Price Waterhouse.

 

 

Yago de la Cierva, organizador español de la JMJ, explicó que, según la Cámara de Comercio, el turista medio se gasta unos 97 euros al día. "Con un criterio prudencial hemos pensado que nuestra gente es muy sobria y hemos calculado que gastarán la mitad que un turista normal; para la JMJ tenemos 700.000 personas de fuera que están aquí seis días, haz el cálculo", dice. El resultado son 210 millones de euros. Según De la Cierva, hay que sumar que todas las contrataciones se han hecho con empresas españolas y los gastos de manutención se quedan en la red de restauración madrileña. "Por no contar los intangibles. El refuerzo de la marca Madrid, que va a estar presente en todas las televisiones del mundo durante varios días. Eso se paga, pero no tiene precio", destacó. "Esto es una inversión turística espectacular en un momento en que España no da buenas noticias hacia afuera y en que la marca España y la marca Madrid están deterioradas".

Las empresas que apoyaron la JMJ formaron la fundación, "Madrid Vivo" que unió a las principales compañías del Ibex-35, patrocinadoras del evento al aportar cada una un millón de euros en dinero o servicios. El Banco Santander asumió el 75 por ciento del gasto del sistema de inscripciones. Telefónica ofreció servicios de conexión y difusión a través de las redes sociales y la fibra óptica de los centros internacionales de prensa. Bankinter pagó los costes de la página web. Hay que añadir otro centenar de "empresas colaboradoras" que aportaron, de forma gratuita, sus servicios o productos: Osborne, que donó mil litros de vino de misa, o la asociación de empresas mayoristas hortofrutícolas, que regalaron 28.000 kilos de fruta.

Con esto y un "esfuerzo de sobriedad", el presupuesto estimado está "muy por debajo de las anteriores JMJ, un 20 por ciento por debajo de Sidney, un 17 por ciento por debajo de Colonia y de Toronto, ni te digo, y eso que han pasado once años", aseguró De la Cierva.

Según la JMJ, las grandes empresas han aportado unos 15 millones de euros en efectivo que, al igual que los donativos de menor cuantía, se podrán desgravar, ya que la cita ha sido declarada "acontecimiento de excepcional interés público". Es la misma clasificación que han obtenido este año otros catorce eventos como el campeonato del mundo de balonmano, el tricentenario de la Biblioteca Nacional o la celebración de "Guadalquivir, río de historia". "Los católicos no podemos estar en régimen de privilegio, pero tampoco de discriminación", subrayó Giménez Barriocanal.

Los organizadores de la protesta en contra de la JMJ, aseveraban que el evento costó unos 100 millones de euros de los que el Gobierno habrá puesto 25 y el Ayuntamiento y la Comunidad Autónoma otros 25 millones. De la Cierva lo negó: Es "una afirmación sin pruebas y que deben explicar", no existe ninguna partida de ninguna de las administraciones en favor de la JMJ. "¿Cuál es el precio de mercado de un aula vacía de una semana de agosto? Estos señores le ponen precio y dicen esto cuesta esto, pero eso no es un dato, es una opinión". Y se pregunta "¿cuánto paga el Real Madrid cada vez que usa la Cibeles? ¿Cuánto pagamos nosotros por la manifestación del Basta Ya? ¿A la Asociación de Víctimas se les cobró el uso de la Gran Vía y el Paseo de Recoletos?... ¡Espero que no!".

La visita del Papa a España ha reportado beneficios tangibles a nuestra nación pero, lo más importante, ha sido un aldabonazo en las conciencias y una llamada al regreso a la fe de Cristo, la religión del amor divino.



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